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Cuando la inclusión llega a nuestras tradiciones

Actualizado: 25 ago 2022

Soy de Cuenca y de una familia con unas tradiciones muy arraigadas. La Semana Santa en Cuenca, es muy tradicional y está declarada de interés turístico internacional. Aprovecho para invitar, a aquel que no la conozca, a que vaya, pues independientemente de sus creencias religiosas, estoy segura de que no le dejará indiferente.


Debido a mi espíritu feminista e inconformista, a pesar de que, por tradición, "era así" y se supone que tenía que aceptarlo, siempre vi mal cómo el papel de la mujer en la Semana Santa quedaba relegado a un segundo lugar. No había Semana Santa que no terminase discutiendo con alguien sobre por qué las mujeres no podían ir a tal cena de hermandad o por qué una mujer que pueda, quiera y tenga la fortaleza, no pueda sacar el santo (yo no podría, ¡está claro!)


Cuál ha sido mi sorpresa cuando, tras unos años de ausencia en estas fechas, he vuelto y me he encontrado con un cambio sorprendente.


Se trata, en concreto, de la procesión del Camino del Calvario, también conocida como como las Turbas, ya que dicha procesión representa a la turba gritando a Jesús camino del Calvario.








Los turbos pertenecen a cualquier otra hermandad de la Semana Santa conquense y van ataviados con la túnica correspondiente a su hermandad. Pueden llevar tambores o clarines y los van tocando durante todo el trayecto que dura la procesión, silenciándolos, tan solo, en el momento en que se le canta el miserere a las distintas figuras de las hermandades que la componen, volviendo a retumbar los tambores en cuanto acaba.






Hace años, esa turba estaba compuesta únicamente por hombres y, si alguna mujer se atrevía a salir, siempre había comentarios al respecto, pues no se veía apropiado


¡Cuál ha sido mi sorpresa, después de varios años sin asistir, que he podido comprobar cómo la inclusión ha llegado también a mis tradiciones!


He disfrutado viendo parejas juntas, familias con hijos, pequeños y adolescentes, padres con sus hijas tocando, al son, el tambor, incluso madres con sus bebés a cuesta, etc.





Sin duda, la sociedad está avanzando y estoy, realmente, encantada de que eso también llegue a nuestras tradiciones, por muy arraigadas que éstas estén.


Os comparto un vídeo del momento más importante de la procesión, cuando todos los tambores y clarines paran de tocar para dejar paso al canto del miserere y, después, vuelven a tronar rompiendo el silencio. Es un vídeo en vertical porque lo grabé para compartir en Instagram.












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