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Vidas ocultas tras esas miradas

Actualizado: 25 ago 2022

Siempre me ha intrigado la gente que me rodea.

Aquellos que se sientan a mi lado en el metro, el señor mayor sentado en un banco del parque dando de comer a las palomas, ese hombre que me encuentro tocando el acordeón cada vez que bajo por el centro de Madrid, ese turista que se queda dormido encima de su mochila en un parque a la sombra de un árbol o esa pareja de señores mayores jugando al dominó en una mesa de un parque un sábado por la tarde.




No sé por qué, me da por pensar sobre sus vidas, ¿qué harán? ¿A qué se dedican? ¿Tienen familia o, por el contrario, viven solos?...

¡Ya ves tú! ¿Qué derecho tengo yo a inmiscuirme en sus vidas? Pero, sigo sin poder evitarlo.


Por esa razón, de mis fotografías preferidas están los robados. Si tengo una cámara en mano o el teléfono móvil y alguien que me llame la atención, no puedo evitar fotografiarlo. ¿Qué historia habrá detrás de esa persona? ¿Qué nos cuentan sus miradas?


En una ocasión, cruzando una calle de Madrid, me topé con un peregrino.

En su camiseta podía leerse: "Desde Santiago a Jerusalén, 10.000 km a pie y sin dinero, por una amiga enferma de cáncer"

Esa imagen me impactó en ese momento y, cada vez que la veo, me sigue impactando. ¡Lo que era capaz de hacer ese hombre por una amiga!


Esa curiosidad se acrecienta cuando viajo a países como México, donde nos adentramos en pueblos donde niños indígenas con el uniforme del colegio público caminan por la carretera, a veces has 7km, de vuelta a casa. O unas mujeres descalzas que venden flores en el mercado.


Sus caras reflejan esfuerzo, una vida dura dedicada al trabajo. Cada mañana se levantan y van al mismo lugar a intentar vender unas flores, unos juguetes de madera, algo de verduras o unos garbanzos a cambio de unos pesos. Sin duda, no debe ser una vida fácil, pero, ahí están.




Viéndolos, me doy cuenta de lo afortunados que somos. Nos quejamos por cualquier cosa, pero en el fondo, lo tenemos todo, vidas acomodadas, un trabajo, una familia feliz, ¿qué más podemos pedir?


No obstante, ¿quién sabe, realmente, qué vida habrá detrás de esas miradas? Me doy la libertad de crearla e imaginar que es cierta, pero, nadie sabe realmente qué esconde esa gente.


Por el momento, yo sigo inventando historias ficticias a través de esas fotografías.


¿Sois de los míos? ¿También os inventáis historias sobre la gente que os rodea?







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